Maternidad, mejor llegar con ventaja

Artículo escrito por Cristina Sen sobre una investigación de Carmen Botía Morillas y publicado en La Vanguardia

El estudio analiza la dificultad y el reto de las mujeres en parejas igualitarias para mantener este equilibrio tras tener el primer hijo.

A la maternidad hay que llegar bien pertrechada si una no quiere verse arrastrada hacia los roles de género tradicionales con el nacimiento de los hijos. Pertrechada si puede ser con un sueldo, un buen nivel de estudios, también ayuda tener un hogar propio (no hace falta que sea de compra), y tampoco sobra el coche. Incluso movilizando todos estos recursos no va a ser fácil para las mujeres que tienen con sus parejas una relación igualitaria antes de la maternidad mantenerla cuando nace el primer hijo.

Este es el análisis que dibuja Carmen Botía-Morillas, socióloga de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, que ha puesto el foco en un grupo social muy específico pero que por su posición aventajada describe la complejidad general y el peso de los roles de género. La investigadora ha estudiado parejas que se consideran igualitarias antes de tener hijos, en las que ellos se muestran dispuestos a asumir el rol de cuidadores, y en las que ellas dan valor a su proyecto profesional. Parejas con estudios universitarios y de doble ingreso. Las ha analizado antes y después de tener el primer hijo y el resultado es que siendo ya madres logran “parcialmente” deshacer los mandatos de género arraigados en la sociedad pero no totalmente. Cuesta mucho, se señala, ser las madres igualitarias que pensaban que llegarían a ser.

Ellas han de tener mejor salario o nivel de estudios para negociar con la pareja cuidados compartidos

Es lo que denomina “nueva maternidad”, una realidad compleja y ambivalente, explica Botía-Morillas en conversación con este diario. Las mujeres que entrevistó antes y después de sera madres para el estudio “ ¿Deshaciendo o reproduciendo prácticas de género? Ambivalencias en madres primerizas y profesionales en España” ( Revista Española de Investigaciones Sociológicas) estaban satisfechas de haber tenido un hijo, pero también se sentían presionadas por el doble papel (madre/profesional) y sobre todo por la falta de tiempo para ellas, todas sintieron un “enorme estrés”. Pero esta “nueva maternidad”, aunque no logre mantener la situación previa estrictamente, es un paso adelante “una oportunidad para la igualdad de género”, ya que deshacen el modelo tradicional.

Son varias las cuestiones que pesan sobre estas mujeres cuyo objetivo era mantener su relación igualitaria, pero sobre todo el contexto socioeconómico en el que deben vivir. Siguen en pie asunciones de los empleadores en función del género, expectativas sobre los roles y la maternidad, al margen de los discursos teóricos, se construye sobre una realidad cotidiana no igualitaria, se señala en el estudio. Tras entrevistar antes y después a estas parejas, la investigadora explica que uno de los elementos fundamentales para mantener la igualdad es que la pareja hombre se organice cómo va a cuidar a su hijo antes de que nazca. Es decir, que tenga claro y decidido cómo va a compaginar el trabajo. Si no lo hacen antes es imposible que después cuiden, comenta.

También pesa el impacto real de lo que significa tener un hijo, un impacto que “difícilmente se puede imaginar”. Y se pone así en cuestión el discurso “positivo” que se vende sobre la maternidad, que después no se corresponde con las realidades de la vida cotidiana. Ello genera culpa y ansiedad, cuestiones que no afectan en cambio a los padres.

Tener recursos propios –sueldo, estudios…– y movilizarlos fue fundamental, según se desprende de las mujeres entrevistadas, para trabar una relación más igualitaria tras el nacimiento del primer hijo. Ellas, señala Botía, necesitan de cierta ventaja con respecto a algunos recursos “para negociar los roles y para moldear sus identidades como mujeres y madres”. Aunque no todas fueron capaces de movilizarlos, por los sentimientos de culpa que vienen del peso del modelo tradicional y de las tendencias actuales de dedicación intensiva.

Esta nueva maternidad que se define es una realidad compleja, también por las características del mercado laboral español, con escasos márgenes para la flexibilidad. El mero deseo de construir relaciones igualitarias no es suficiente pero este modelo en transición de “deshacer el género” se ha puesto en marcha.


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